CARCASSONNE – FRANCIA – UN ENCANTO DE CIUDAD

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“Y se queda contigo, como inevitablemente, lo hace la arena cuando dejas atrás la playa… “

Hay un tiempo para hacer que las cosas pasen y un tiempo para dejar que las cosas pasen… y eso parecen pensar los habitantes de Carcassonne, la ciudad medieval más bonita que he visto nunca.

Carcassonne, comuna francesa, capital del departamento del Aude, en la región Languedoc-Rosellón, se encuentra a unos 150 km de la frontera con España y es conocida por su Ciudadela amurallada, un conjunto arquitectónico medieval restaurado en el siglo XIX y declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1997. Y no me extraña. Ya desde lejos, según avanzas por la carretera, sabes que esta ciudad te dejará huella.

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Carcassonne – Francia

Indagando un poco en la historia de esta ciudad descubres que la parte fortificada llegó a estar tan deteriorada que el estado francés consideró derruir las murallas pero en lugar de eso, se comenzó una campaña para preservar la fortaleza como Monumento histórico y así, en 1849, se encargó al arquitecto Eugene Viollet-le-Duc el proyecto de renovación de la ciudad alta. Poco después, Carcassonne fue catalogada como Grand site national y su castillo y murallas monumento histórico por el estado francés.

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Porte Narbonnaise – Carcassonne – Francia

Hacia las siete de la tarde entrábamos por la Porte Narbonnaise y fuimos recorriendo la ciudad por fuera, entre sus dos murallas, para llegar a la Porte D´Aude ya que nos habían aconsejado hacer algunas fotos desde el puente viejo, un acierto. Es sorprendente descubrir el sistema de defensa que tenía esta ciudad, la mayor fortaleza de Europa por su complejidad.

Una vez de vuelta y ya dentro de la cité, lo más fácil es perderse por sus calles y así, despacio, ir encontrando sus monumentos. Primero, el Cháteau Comtal, construido en el siglo XII sobre un domus del siglo I. Un impresionante castillo junto a la muralla cargado de torres redondas y perfectamente conservadas. La entrada no es gratuita y a esa hora estaba ya cerrado pero merece la pena una visita.

Desde allí, y subiendo por la Rue Saint Louis, fuimos en busca de la Basílique St-Nazaire, la catedral de Carcasona hasta 1801 cuando fue sustituida por la Catedral Saint Michel, actual Catedral situada en la ciudad baja. Es de estilo gótico y sus vidrieras son simplemente espectaculares. No dejéis de entrar si pasaás por allí, merece la pena.

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Basilique St-Nazaite

Lo cierto es que una vez más, lo mejor de esta ciudad es pasear por sus calles, perderse por sus callejones y conocer poco a poco su historia. La Cité apenas tiene tiendas y las que hay son pequeñas boutiques perfectamente decoradas, las calles limpias y los turistas parece que visitan la ciudad con cautela, algo que siempre me ha sorprendido de algunas ciudades, eso si, esta lleno de restaurantes y sólo hay que indagar un poco para acertar con la cena. Después de eso, y como Carcassonne si algo ofrece es encanto, el paseo nocturno fue deprisa y corriendo porque comenzó a llover como si no hubiera un mañana.

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Doble muralla – Carcassonne – Francia

Y así fue nuestra parada en esta ciudad, la Cité medieval por excelencia, el complejo amurallado mejor conservado que he visto nunca, un encanto de ciudad y una ciudad con encanto que volvería a recorrer una y otra vez y que todo el mundo debería ver una vez en la vida. Un placer.

Hasta aquí nuestra ruta de hoy, despedimos septiembre y mañana, el mejor mes del año!, un mes en el que deben asentarse todos mis nuevos propósitos, el primero, seguir corriendo!!. Nos leemos pronto!

Sonríe, es el día.

Esther

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